Edición
jueves, 29 de octubre
Actualizado
12:46 p.m. (Nueva York)

Obras propias

El ingeniero pide enterrarlo más hondo, el instalador se niega: a qué profundidad puede ir el campo de infiltración de un séptico

Cuando el proyectista pide hasta 2 pies (unos 60 cm) de tierra sobre el campo de infiltración y el instalador, junto a un terreno húmedo, solo acepta de 6 a 8 pulgadas, las normas estatales muestran por qué importan la cobertura y el nivel freático, y quién puede cambiar el proyecto.

Un campo de infiltración depende del suelo que rodea y cubre sus zanjas, y ese suelo necesita aire. Las normas residenciales de saneamiento del estado de Nueva York, el Apéndice 75-A del código sanitario estatal, dicen que la capa de tierra sobre la grava de la zanja no debe superar 12 pulgadas (unos 30 cm), para favorecer la aireación y la absorción de nitrógeno por las plantas. Las mismas reglas piden zanjas lo más someras posible: no menos de 18 ni más de 30 pulgadas de profundidad.

El nivel freático pone el otro límite. Nueva York exige que el nivel máximo estacional quede al menos 2 pies por debajo del fondo de la zanja, con un mínimo de 4 pies de suelo útil por encima de roca, arcilla o agua en un campo convencional. Los terrenos que no cumplen reciben zanjas someras, sistemas elevados o montículos de relleno. Echar más tierra encima de un campo terminado no cambia esa separación, pero deja la grava más enterrada. Profundizar las zanjas para ganar cobertura sí la reduce.

Una unidad de tratamiento aeróbico limpia el efluente antes de que llegue al campo, pero, salvo indicación en contrario, Nueva York diseña el campo detrás de ella igual que detrás de un tanque séptico común. El estado permite que esas zanjas sean un 33% más cortas cuando las reglas locales exigen dar servicio a la unidad o la supervisa una entidad de gestión.

Cambiar cualquiera de estas cifras es cuestión de trámites. En Nueva York, apartarse de las normas requiere una dispensa específica del departamento de salud. El código sanitario de Luisiana, resumido por el LSU AgCenter para instaladores, prohíbe instalar o modificar un sistema sin permiso sanitario y hace responsables del cumplimiento tanto al instalador como al dueño del terreno.

Por qué importa: Antes de rellenar, pida por escrito tres cifras: el nivel freático máximo estacional del estudio de suelo, la profundidad de zanja aprobada y la cobertura especificada. Si proyectista e instalador siguen sin ponerse de acuerdo, el proyectista revisa el plano y el departamento de salud lo aprueba antes de cerrar la zanja.

Fuentes

Más en Obras propias